relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: De niña a viciosa, un proceso sensual (1)





Relato: De niña a viciosa, un proceso sensual (1)

-------De niña a viciosa, un proceso sensual-------



I




Me llamo Carolina. Soy adicta al sexo desde hace tanto
tiempo, que mis primeras caricias las recuerdo con un chupete. Sinceramente no
las recuerdo, fue mi madre quien me lo comentó en alguna ocasión. A los once
años descubrí el placer, las puertas hacia un nuevo mundo de banalidades se
abrieron para mi. Tuve mi primer orgasmo. Fue leyendo un libro, algo relacionado
con nuevas técnicas sexuales que encontré en una estantería de mi casa; uno de
esos libros que los padres tienen medio escondidos y llenos de polvo. Quedé
fascinada, anonadada; a partir de entonces, la masturbación pasó a ocupar un
importante papel en mi vida. No pasaba un día en que no me alejara del mundo
para conocer mi cuerpo, para explorar mis rutas más placenteras.


Han pasado algunos años, ahora soy una mujer cuarentona que
sigue igual o más enganchada a la droga sexual. Soy jefa de producción en una
importante empresa, y está feo decirlo, pero tengo a mis compañeros de oficina
rendidos a mi pies. Y eso no es todo; a parte de la gran vida sexual en mi
trabajo, el erotismo me acompaña a donde quiera que vaya. Necesito hombres,
hombres fogosos y pasivos, que me dominen y a los que yo pueda someter. Esto es
sólo un pequeño resumen de lo que ha sido mi vida. Como verán, necesito el sexo
casi tanto como el aire que respiro. Ahora les cuento los pasos que he dado
hasta convertirme en lo que soy, las principales anécdotas, las que yo recuerdo
con más nostalgia; pero por favor, no me juzguen mal; soy sólo una pobre víctima
de los bajos instintos que me poseen, me dominan.


Toda historia tiene un principio y un final. Pues bien, ahí
va mi principio...



Mi primer orgasmo fue mi perdición. Ahí comenzó todo. Soy
hija única y lógicamente por aquellos tiempos vivía con mis padres. Mis hormonas
estaban completamente revolucionadas, a punto de entrar en la adolescencia me
convertí en una niña introvertida y rebelde. Día tras día me encerraba en mi
cuarto para desahogarme; cualquier cosa era motivo de excitación. La manera de
masturbarme que me parecía más placentera, era acariciándome con un cojín. Me
subía en mi cama y me restregaba como una perrita en celo hasta que notaba como
mi coño se humedecía mojando la tela. Tenía muchas fantasías...muchas imágenes
que me hacían estremecer mientras la suave tela rozaba mi coño; entre ellas un
viejo profesor de historia, bastante entrado en edad que me repugnaba; pero esa
misma repugnancia era la que me motivaba y me hacía sentir todas aquellas
sensaciones indescriptibles. Que el lenguaje es muy imperfecto, y esta es una de
las cosas que jamás sabré expresar con exactitud.


La ducha era otro de mis pasatiempos favoritos; que maravilla
aclarar mi concha bien enjabonada con el chorrito de agua que me transportaba a
otra galaxia. Siempre me quedará la duda de si mis gemidos llegaron a escucharse
tras la puerta; me volvía loca de gusto, mi mano se deslizaba por los azulejos
dejando mis huellas, y caía rendida dejando correr el agua por mi cuerpo
desnudo, mientras pellizcaba mis pezoncitos divinos.


Estuve siempre expuesta al riesgo de ser vista por mis
padres, pero era inevitable. Yo tenía que descargar, se convirtió en una
necesidad incontrolable. Recuerdo una vez que mi madre estuvo a punto de
pillarme con las manos en...la masa? Algo bochornoso. Justo cuando el orgasmo me
llegaba, abrió la puerta sin llamar. Tuve que levantarme apenas sin terminar y
tragarme los gritos y gemidos que el cuerpo me pedía. El orgasmo se desencadenó
delante de mi madre, mientras ella me hablaba con total naturalidad.


Desde los once hasta los catorce, poco más hay que contar.
Todo siguió igual, con mis necesarias dosis de placer diario. Incluso en las
vacaciones familiares buscaba cualquier momento para masturbarme y gozar de mi
cuerpo.


A los catorce años, yo ya era toda una mujer con interior
inocente y aniñado. Mis pechos eran redondos y mis pezoncitos rosados, era
delgadita y bien formada. Llevaba el pelo largo, castaño oscuro; una melena lisa
y sedosa. Mis ojos negros, ardientes y la boca de fresa que volvía locos a los
pitufos.


Yo era una niña educada, sensata y decente. O al menos esa
era la imagen que todos tenían de mi. En el instituto los profesores me
adoraban, me tenían como a la alumna ejemplar. Todo eso estaba muy bien, pero
había algo que nadie sabía. Y es que yo era una diabla en cuerpo de ángel.


Mi profesor de biología, se convirtió en el segundo trimestre
en mi víctima número uno. Un hombre maduro, con cara de viciosillo. Estaba
decidida a tirármelo, la curiosidad podía conmigo y necesitaba saber lo que era
un hombre, o dicho vulgarmente: echar un buen polvo.


Se llamaba Sergio y era perfecto; perfecto para seducirle.
Sabía de sobra que no podría resistirse a mis encantos femeninos. Lo planeé todo
al dedillo; nada podía fallar. Me pude mi vestido mas sexy, una combinación de
sensualidad y niñez; toda una "lolita". Unas braguitas rosas eran el toque
especial, un menú con postre de fresas jugosas. La clase de biología era la
última, y yo me quedé para preguntarle supuestamente unas dudas que tenía. Me
entretuve todo lo que pude, hasta que el instituto estaba prácticamente cerrado
y ya no quedaba nadie dentro.


Mi primera táctica fue dejar caer un lápiz al suelo. Al
agacharme, Sergio tuvo uno vista panorámica de mi culito tapado por las bragas
rosas seductoras. Lo noté en su mirada, estaba empezando a excitarse... El
segundo paso fue sentarme en su mesa, delante de él que permanecía en su silla,
casi sin moverse. Abrí delicadamente las piernas, dejando ver mi jugoso manjar.
Sergio no pudo evitar dirigir su mirada hacia mi abertura, y aunque intentó
disimular y apartar la vista, mi descarados movimientos le invitaron a mirar con
más confianza. Me bajé de la mesa, me puse frente a él y me acomodé en su
rodilla. Él permanecía inmóvil. Yo comencé a rozar mi coñito empapado en su
rodilla, de adelante hacia atrás.


Tímidamente colocó sus manos en mis caderas y guió mis
movimientos. Ufff...me estaba matando de gusto. No aguantaba más, así que me
arrodillé y fui directa hacia su entrepierna. Sergio dio un vote. Su paquete era
más que evidente, su polla estaría debajo ansiosa por salir, por ser besada y
mimada. Bajé la cremallera con delicadeza y desabrochando los botones de su
slip, apareció ante mis ojos una belleza enorme, nunca mejor dicho. Sergio se
retorcía de gusto, dirigía su mirada al techo y colocando sus manos en mi pelo
me guió hacia tan ansiado aparato. Lo besé en la puntita, poco a poco fui
introduciéndolo en mi boquita. Lo lamía y relamía una y otra vez; mi coño
palpitaba mientras mi querido profesor gemía y se movía como un loco poseído.
Tras un breve ensanchamiento de su pene, una cantidad insospechada de leche
salió disparada hacia mi cara, mojando mi pelo e inundando mi boca. Sergio no se
rindió. Se puso de pie, y empujándome contra la mesa me levantó el vestido y
bajó mis braguitas con fuerza. Paseando sus húmedas manos por mis muslos,
comenzó a besarme apasionadamente, lamiendo mi cara y mi cuello. Su manos
llegaron a mis pechos. Pellizcaba mis pezones cuando vi que de nuevo tenía una
potente erección. Se acercó más a mi, y tomando la punta de su polla con la
mano, la dirigió a mi clítoris. En ese momento creí que me desmayaba de placer,
tuve mi primer orgasmo acompañada.


Aprovechando mi lubricación espectacular tras el orgasmo,
introdujo esa puntita que me había llevado al éxtasis. No pude evitar chillar
como una loca cuando comenzó a empujar. Mmmmm...metía y sacaba su pene con total
suavidad. El pequeño dolor que sentí en la rotura del himen no fue nada
comparado con el gustazo que me proporcionaba. De nuevo otro orgasmo
interminable cruzó mi cuerpo, agarrándome a la mesa gemía como una zorrita.
Sergio era un tipo serio, y consideró descabellada la idea de vaciarse dentro de
mi, así que mientras yo aún sufría los últimos espasmos de aquel orgasmo, sacó
su regalito y se corrió sobre mi vientre, rociándome con su néctar.


Fue una experiencia realmente inolvidable. Tras ese encuentro
con mi profesor, hubo otros tantos, pero por supuesto en lugares más seguros. No
era nada conveniente para ninguno de los dos ser vistos o...escuchados; porque
la verdad es que soy toda una escandalosa.


Seguiré mis anécdotas en la siguiente entrega.



Una amante sin fronteras.



Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .


Número de votos: 2
Media de votos: 7.00


Si te gusta la web pulsa +1 y me gusta






Relato: De niña a viciosa, un proceso sensual (1)
Leida: 1206veces
Tiempo de lectura: 5minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Encuestas

Afiliados












relatos eroticos












Webcams Porno Exclusivas


Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com