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Relato: Mi Embarazo





Relato: Mi Embarazo

Siempre he sido una mujer con ideas muy claras y firmes,
tanto en mis convicciones como en todas las decisiones que he tomado. He tenido
a mis 19 años, la capacidad de poder escoger entre un sin fin de posibilidades
que hasta el día de hoy, me han llevado a disfrutar de la vida y de todo lo que
ella me pueda ofrecer, o yo misma me pueda encontrar.


Mi nombre es, Elena, vivo en el estado de Coahuila, al norte
de la República Mexicana, en mi familia somos cinco, tengo dos hermanos, el
mayor me lleva dos años y al chico le llevo también dos, o sea que soy la del
medio, mis padres y yo. La historia que a continuación les relataré es verídica,
tan verídica como las mismas letras que sus ojos están leyendo en este preciso
instante.¿Porque la escribo?, porque creo que no tengo ya el porque ocultarla
mas, además que es una necesidad interna, un lujo que muy pocas nos podemos dar,
al mismo tiempo que lo trato de hacer como un desahogo. Un desahogo emocional
muy grande, divertido, morboso y a la vez tan excitante que no quiero perder la
oportunidad de compartirla con todos ustedes y con ello ser parte de ese no tan
pequeño grupo, que aunque para los demás sea escandaloso, depravado, sucio o
completamente inimaginable y antinatural, para las que lo vivimos, en exclusiva,
sea parte fundamental de nuestras vidas.


Mi destino ya estaba escrito, el incesto, que para mi era
desconocido hasta hace algunos años, se convirtió en parte fundamental de mi.
Empezare confesando que yo, aunque siendo una niña pequeña, mi desarrollo fue
muy rápido, a los 10 años ya usaba brasieres 32 A y ya tenía algo de bello en mi
rajita, lo que en conjunto indudablemente y sin querer, encendía la hormona
tanto mía como la de los hombres con los que frecuentaba directamente, siendo
ellos, la mayoría, parte de la familia, además de mi carácter abierto y
desinhibido y porque no, con ese toque de coquetería que todas llevamos dentro,
llamando mucho la atención.


Mis inicios en cuestiones incestuosas, los tuve a mis 13
años, gracias a un primo-hermano con el cual empecé a disfrutar de tocamientos
bastantes avanzados. Desde muy pequeña, la relación con el siempre fue muy
estrecha, por la confianza y cercanía de mis tíos con mis papas, ya que ellos
venían a visitarnos o nosotros los visitábamos muy regularmente. Desde que
recuerdo, las miradas que me propiciaba mi primo, eran mas que de familiaridad,
sus miradas tenían esa chispa de lujuria y deseo que no podía aparentar, cada
vez que tenía oportunidad se me acercaba y con sus ojos me quería desnudar.
Realmente, algo tenía el también, ya que nada mas de tenerlo cerca, mi rajita se
me alborotaba de sobremanera, sintiendo ese deseo interno de sentir sus manos y
su boca sobre mi. El caso es que ese imán interno, nos atrajo un día cuando, ya
artos de resistirnos y aprovechando que estábamos solos en su casa, tuvimos una
sesión de tocamientos muy exquisitos, con una sesión masturbatoria mutua. No
llegamos a mas, pero nos gustó tanto, que los dos acordamos que cuando cumpliera
los 15 años, dejaría que el fuera quién me lo hiciera la primera vez.


Y lo cumplimos, ya que perdí mi virginidad a mis 15 años
gracias a el. En su casa, para ser exactos en la cochera, dentro del propio
coche de mis tíos. No los abrumare con los detalles de esa relación, lo que si
les diré, es que mi primo, para satisfacción mía, cuenta con una verga que si
bien no es muy larga, si es bastante gruesa y es de ahí, exactamente de ahí,
donde nació mi gusto por vergas tan apetitosas y suculentas como esas.


Actualmente, por mi parte física, soy una mujer común, nada
fuera de lo normal, lástima que ciertos atributos no pueda presumirlos
completamente. Mido 1.68 mts. y peso 58 kgs., morena, con ojos grandes color
café, mi cabello es negro, nariz un poco ancha y labios carnosos y gruesos. Mis
pechos son ahora talla 38 E, antes eran D, generosos, muy apetitosos por cierto.
Mis aureolas son un poco mas grandes de la media en color café marrón, dejándome
ver unos pezones paraditos. Tengo un trasero bastante atractivo, igualmente
paradito y duro, según me dicen los que lo han disfrutado y el espejo, que no me
deja mentir. Tengo una panochita de lo mas peluda; imagínense que los bellos me
empiezan a nacer abajito del ombligo y bajan hasta convertirse en una verdadera
jungla, tapando mis muy carnosos labios vaginales, sobresalidos un poco fuera de
mi vagína, delicia también para los que los han disfrutado. En ocasiones, me la
rasuro completita, para darle ese toque exótico y excitante, pudiéndoles ver en
los ojos, algo que por cierto me excita de sobremanera, esa chispa de deseo y
excitación antes de verla dentro de la boca de las personas que me la disfrutan
y tragan completita. Mi cintura es ahora un poco mas ancha de lo normal, ya que
normalmente, la luzco pequeña y la cual pienso recuperar ahora que ya nació mi
bebé.


Si... mi bebé.


Mi vida gira alrededor de tres personas en este instante, mi
amante, mi hija y mi hermano... padre de mi hija.


A ellos les cumplo todo lo que me piden, sin rencores, sin
prisas y con toda la confianza que puedo tener en este mundo.


¿Como sucedió?. Bueno, estos son los hechos:


Después de perder, por cierto, deliciosamente la virginidad
con mi primo, a los 16 años conocí a un hombre maravilloso, del cual me enamoré
perdidamente. Se llama Rafael y es Ingeniero Bioquímico, una persona muy
atractiva y apuesta, tiene un cuerpazo escultural, ya que es aficionado a los
deportes extremos. Tiene 37 años, muy bien puestos diría yo. De el todo me
encanta, es amable, cariñoso, seguro de si mismo y de entre las muchas cosas y
cualidades que me encantan de su persona y que se las iré diciendo poco a poco,
es que es de mente muy abierta. Solo que tiene un pequeño defecto... es casado.


El porque mi madre y mi familia toleran que salga con un
casado, es una historia muy larga de contar, pero la resumo diciendo que ellos
han dejado que haga mi vida como yo quiera. Si su mujer realmente supiera lo que
tiene en casa, no lo dejaría salir, por lo menos yo no lo dejaría; pero ya se
imaginaran, como ella es una señora de sociedad, como va andar haciendo esas
cosas.


El caso es que desde que lo conocí, nuestra relación siempre
a sido muy abierta. He de decirles que en el plan sexual, desde que me convertí
en su amante, todo cambio para mi. Y me alegro de que así haya sido, ya que
encontré en el, una particularidad encantadora para mi. Tiene una verga tan
gruesa o mas que la de mi primo, pero definitivamente mas larga, junto con el
aguante tan espectacular que tiene, hace que cada sesión de sexo, sea
efectivamente reconfortante y completamente satisfactoria.


El es en gran parte el culpable de todos mis gustos,
aficiones y necesidades. Con el paso del tiempo nuestra relación ha madurado
tanto, que entre el y yo disfrutamos de todo sin ningún tapujo o
arrepentimiento. Dejando todas las tontas moralidades y disfrutando de la vida a
todo su esplendor. En ocasiones, hemos jugado a que yo soy su hermana, ya que el
tiene fantasías con ella, y es así, donde se me fue afirmando e incrementando mi
curiosidad por el incesto. El fue el que me propuso hacer el amor con mi hermano
mayor que en aquel entonces tenía 18 años, el caso que nunca me animé a hacerlo.
Por ahora.


Una ocasión, lo recuerdo muy bien, tenía 18 años y era 16 de
septiembre, tuve un pleito con el, donde me dijo que me dejaría. Me sentí
destrozada y mi mundo se vino abajo. Así que triste y con la moral destrozada
llegue a mi departamento (ahora vivo de nuevo con mis padres) y para mi sorpresa
ahí estaba mi hermano menor, al cual le llamamos Pepo, tenían una fiestecita;
estaban tomando, con el otro de mis primos y sus novias, las cuales son mis
amigas mías.


El ambiente estaba muy bueno, al verme llegar notaron
rápidamente mi tristeza y me invitaron a tomar, diciendo que por lo menos con
eso se me olvidarían las penas. Y así lo hice. Durante todo ese tiempo, note
algo extraño en la mirada de mi hermano. Yo estaba vestida con unos jeans y una
camisa blanca, nada fuera de lo normal, pero notaba con insistencia su mirada y
cuando volteaba para tomarlo in fraganti el se hacia el desentendido. Al cabo de
un rato me empecé a sentir bastante tomada, optando mejor por irme a acostar.
Estaba aún vestida cuando escuche a mi hermano despedirse y nuevamente entrar al
departamento.


Llegó directamente a mi habitación.


Como te sientes –me pregunto-


Medio mareada – le contesté- ¿ya se fueron?


Ya...


Oyes, ¿sabes que? – me comentó- , yo también me siento muy
mareado. Me voy a quedar, no quiero manejar en este estado.


Como quieras – le contesté- nada mas no cierres la alambrera,
mi compañera de depa, llegará mas tarde.


No la cerré –me dijo-


El se acostó a mi lado y empezamos a platicar.


Oye Elena – me comentó- siempre he querido decirte algo pero
no me animo...


Dime – le dije-


Se quedó callado un largo rato viendo hacia el techo de la
recámara. No se porque, pero en ese momento me entro una curiosidad increíble y
me empezaron a pasar un sinfín de cosas por la cabeza...


Mira... –continuo diciendo- lo que pasa es que ahorita que
llegaste y al verte así, tan triste me hiciste pensar y reflexionar en muchas
cosas. Realmente no me gusta verte así, eres tan, tan...


–se quedó serio un momento, al parecer no encontraba las
palabras-


Tan fuerte, tan dueña de ti misma, que me duele por lo que
estas pasando... – termino diciendo-


Lo notaba nervioso. Empecé a hacer memoria y no podía
recordar ninguna ocasión en la cual nos hubiéramos puesto a platicar de un
sinfín de cosas, tan tranquilos, tan amenos... lo desconocía, es mas, me
desconocía; pero por alguna razón esta situación me agradaba. Lo que me decía y
de la forma como me lo decía, aunado a los tragos que traía en la cabeza, empecé
a sentir, sin querer, mariposas en el estómago...


Pero cuéntame – le pregunte nuevamente- que es lo que me
quieres decir...


Pensé que ya se te había olvidado –me dijo – además, con lo
que te quiero decir, probablemente hasta te me enojes y realmente hermana, eso
es lo que menos me gustaría.


Porque me he de enojar –le respondí-, que no nos tenemos
confianza, o que...


Pues si... lo que pasa es que... bueno... no se que puedas
pensar de mi...


No te preocupes –le dije-, soy tu hermana mayor y te quiero.
Ten por seguro, que cualquier cosa que este de mi parte para poderte ayudar,
simplemente pídemelo y lo haré... y también...


–Hice un pequeño silencio-


Ten por seguro... que de aquí no va a salir...


Nunca comprenderé el porque le dije eso. Supongo que los
tragos hicieron que me desinhibiera por completo, no me importo nada,
absolutamente nada. Me deje llevar únicamente por mi instinto y por mis
hormonas, que para esas alturas estaban cargadas completamente por ese
pensamiento morboso y excitante de tener a un hombre tan cerca, en mi casa, a la
mitad de la noche, en mi propia cama, solitos, con algunos tragos en la cabeza y
sin importar realmente y en absoluto que fuera mi propio hermano.


La habitación se empezó a llenar de sexo y no nos dimos
cuenta ni a que horas. Lo único que si se, es que empecé a tener una necesidad
interna por sentir sus manos encima de todo mi cuerpo, de sentirlo mas cerca de
lo que ya lo tenía. Mi raja, desde hacia un buen rato, ya se me había empezado a
mojar, signo inequívoco de la calentura que sentía.


No fue necesario decirle mas, nos quedamos viendo por unos
segundos y de repente, como algo ensayado muchas veces, nuestras bocas se
juntaron y nos empezamos a besar, disfrutando los dos de esa calentura tan
intensa y prohibida que traíamos por dentro y de la cual no encontrábamos la
forma de saciarla, mas que así, únicamente así, de esa forma, de esa forma
incestuosa.


Yo le acariciaba la verga sobre el pantalón y el, con una
maestría increíble, me semidesnudo, quedando mis pechos y pezones a su vista.
Realmente nunca pensé que mi hermanito se las gastara de esa forma. Al hacerlo,
se deleito viéndolos, me miro a los ojos y sabiendo mi respuesta se abalanzó
sobre ellos, empezándomelos a comer y a besar de una manera rápida y
gustosamente dolorosa al principio, pero suave y reconfortante conforme se
saciaba de ellos.


Mientras me disfrutaba, no me dejaba de repetir que siempre
había querido hacerlo, pero que nunca se había atrevido a proponérmelo. Así,
después de un buen rato y siguiendo con nuestro manoseo y nuestra calentura al
limite, se animo a seguir adelante. Sabiendo de antemano mi consentimiento y
desabrochándome el pantalón, metió su mano y me masturbo de una forma tan
riquísima e increíble, que me vine varias veces. Al igual que yo, él disfrutó
con mis masturbadas, terminando con una corrida sensacional. Al final, cada uno
con las manos llenas de los jugos y las corridas mutuas, así, de esa forma, nos
quedamos dormidos.



No hubo sexo, simplemente tocamientos mutuos. He de decirles,
que aunque me moría de ganas, por el momento, hasta ahí llegamos. Y aunque me
encanta todo el sexo, que por cierto el anal es uno de mis preferidos y el oral,
aunque también me encanta, no es necesario que lo haga, ni que me lo hagan antes
de penetrarme. Pero para ver sido la primera vez que estuviera con mi hermano
Pepo, con eso fue excelente.


El caso es que con el tiempo, las cosas se arreglaron entre
Rafael y yo , pero para mi, la vida me había cambiado considerablemente, ya no
era la misma, había conocido y disfrutado otros placeres y no estaba dispuesta a
abandonarlos.


Un tiempo después, la naturaleza nuevamente me llamo y no
pude resistirla. Se me metió en la cabeza la necesidad de tener un hijo; el
porque, no lo sabré explicar, pero como muchas otras cosas en mi vida, empecé a
buscar la forma de lograrlo. Solo que existía un pequeño problema, de Rafael no
podría ser, ya que el esta operado.



Un día cuando estábamos juntos, le compartí mi inquietud, me
miro y se quedo callado. Le seguí platicando algunas otras inquietudes,
animándome a contarle la aventura que había tenido con mi hermano, pensé que se
enojaría; como el ya me lo había propuesto en alguna ocasión y no me había
animado, pensó que ya había desistido. Le conté que había sido obra de la
casualidad el haberlo hecho con mi hermano menor, pero cual fue mi sorpresa, que
al contrario de lo esperado, en vez de reprimenda o enojo se alegró y me rogó
que le contara con lujo de detalles cada cosa que había pasado.


Para mis gustos muy particulares por cierto, no dejo de dar
gracias por haberme encontrado a la persona que entiende completamente todos
esos sentimientos y gustos, morbosos y livinidosos, algunos buenos y otros no
tanto y disfrutarlos igual o mucho mas que yo.


El caso que ya entrados en la platica, me propuso el de
porque no me animaba a tener un hijo de mi propio hermano. Al oír su propuesta,
la piel se me erizo, sentí en ese momento un escalofrío por todo mi cuerpo, esas
mariposas en el estomago que únicamente sientes por la emoción y que te suben y
te bajan del estómago a la garganta, de como cuando estas a punto de hacer una
travesura y no quieres que nadie se entere. La idea lógicamente me encanto, al
parecer, así de fácil tenía resuelto el problema, como verán, para nosotros y
espero que para mas de uno de los o las que me hacen el favor de leerme,
comparta ese sentimiento, la moralidad en esas cuestiones no vale, además...
quien se enteraría.


La única desventaja sería de como hacerle para acercarme a el
y proponérselo. Pero no fue necesario, como en este tipo de casos, siempre
existen muchos momentos de debilidad que todos tenemos y que podemos aprovechar
efectivamente.


Los días pasaron y lo recuerdo perfectamente, era 27 de
septiembre, unos amigos me invitaron a una fiesta, por suerte, cerca de la casa
de mis padres. Fuimos una muy buena amiga que se llama Rosa, Rafael y yo.
Estuvimos muy contentos, bailando y tomando hasta muy tarde. Debieron haber sido
como las doce de la noche cuando decidimos, mejor, salirnos he irnos y continuar
tomando y charlando en la casa de mis padres, hasta ese momento y sin ningún
afán de nada, mas que de seguir disfrutando de la velada y sin pensar hasta en
esos momentos solo en diversión y hasta eso, sana diversión.


Pero el destino me tendría deparado algo, que hasta para mi,
era impensado y completamente diferente.


Mis padres, según pensé, para esas horas ya estarían
completamente dormidos y mis hermanos, también por esas horas, deberían de andar
de juerga con sus amigos por otros lados.


Para mi sorpresa, al llegar, encontré que en el patio de la
casa, mis hermanos y mis primos estaban en una gran velada, platicando, tomando
y haciendo una carne asada. Los saludamos y como vi que ya tenían su relajo
armado, decidí que mejor los tres nos fuéramos a un cuarto que utilizamos para
las visitas y que esta detrás de la casa.


Seguimos tomando y platicando. Entre tantas trivialidades que
uno platica cuando esta con los amigos tomando, empezamos a platicar sobre
películas y no se porque razón la desviamos y comenzamos a hablar sobre
películas pornográficas, en especial centramos nuestra plática en la película
Tabú 2, ( no de la de Tabú American Style, la otra ), los que nos encantan este
tipo de cosas, sabemos de que hablamos.


El caso es que sin pensarlo y de repente, sería por el
alcohol o que se yo, pero las cosas empezaron a subir de tono y se empezaron a
poner calientes, note, mientras platicábamos de la película, que la mirada de mi
amiga tenía un cierto brillo que yo desconocía hasta esos momentos y por lo que
lograba ver un cierto deseo y excitación al estarme oyendo, note también que se
me iba acercando de una forma poco convencional, de repente y sin pensarlo, se
me acerco y me dio un beso en la boca. Se hizo un silencio total, he de haber
abierto los ojos como platos de la impresión, trate de reaccionar, pero fue algo
tan suave, delicado y repentino, que cuando menos pensé, nuestras lenguas
estaban entrelazadas completamente. La mire directo a los ojos y me deje llevar.
Mi novio que para esos momentos había ido por unos tragos, al llegar y ver ese
panorama, se detuvo de improviso y se excito inmediatamente, se nos quedó
mirando. Para ese entonces, las manos de mi amiga estaban tratando de quitarme
todo lo que tuviera encima, en un instante el se acerco y junto con ella, me
empezaron a desnudar y a besar, encontrándome ya, en esos momentos en medio de
una guerra de besos y caricias por todos lados. Si hay algo que siempre había
soñado era el sentir muchas manos sobre mi cuerpo y ahí, sin planearlo y aún
mejor, sin pensarlo estaba gozando de ese sueño tan anhelado siempre por mi.


Cuando me di cuenta, todos estábamos completamente desnudos y
de repente, sin avisar; Rafael me clavo, de un solo golpe, su majestuosa verga
dentro de mi panocha, soltando desde lo mas profundo de mi garganta un pequeño
grito de dolor y satisfacción por partes iguales. Yo soy muy gritona cuando lo
estoy haciendo y en ocasiones, cuando no estoy en un lugar apartado, tengo que
morderme los labios para hacer el menor ruido posible. Mientras esto sucedía y
Rafael no paraba de atacar y bombear con fuerza su verga dentro de mi raja, Rosa
puso su deliciosa panocha sobre mi boca, comenzándomela a comer instintivamente
y saboreando esos jugos lésbicos, hasta ese momento desconocidos para mi y
eliminando con ello ese jadeo y gritería sofocada e incontrolable que no podía
callar ni resistir. Al cabo de unos segundos y sintiéndolo al mismo tiempo, en
ese preciso instante, nuestro primer orgasmo juntas, bañando, ya que cuando me
vengo, de mi raja sale mucho líquido, a veces transparente y a veces, si mi
orgasmo es muy fuerte, blancuzco, bueno, llenando toda la verga de mi incansable
y fogoso amante y sintiendo la venida de mi amiga sobre toda mi cara, dejándome
casi sin respiración por tenerla adherida completamente sobre toda mi cara.
Nadie decía nada, cada uno estaba disfrutando de ese trío fantástico, nada mas
nuestras miradas se cruzaban y nuestros jadeos y respiraciones agitadas junto
con los chapoteos de nuestros sexos nos delataban, nos veíamos y disfrutábamos
de todas las caricias dadas y recibidas a nuestros cuerpos completamente
excitados. Rafael y mi amiga, mientras el me penetraba y ella seguía sentada en
mi boca, se besaban, luego, aunque sin mucho agrado de mi parte, Rosa cambio de
posición conmigo y se puso a disfrutar de la vergota de Rafael, rompiendo el
silencio que hasta ese momento había reinado y confesándonos que siempre se le
había antojado. Callando sus palabras por medio de mi panocha, que ahora de
forma similar ponía yo sobre su boca, era yo la que disfrutaba de esos besos y
chupetes propiciados por ella. Así estuvimos por bastante tiempo, entregándonos
a las caricias, besos y manoseos que cada uno nos proporcionábamos, en donde mi
amiga y yo terminábamos una y otra vez, de mil formas diferentes. Al final,
Rafael culmino todas sus ganas e inundó mi panocha de su delicioso y abundante
semen. Rosa, todavía con una calentura sorprendente, se hinco frente a mi y me
lamió la panocha, completa, de arriba a abajo, metiéndome su lengua hasta donde
le alcanzaba y mordiendo y estirando mis grandiosos labios vaginales,
deteniéndose en ese puntito glorioso hasta provocarme otro orgasmo y dejándome
completamente limpia del semen de Rafael.


Al cabo de unos minutos, el se tuvo que retirar y nos dejó
solas, así que una vez mas lo volvimos a hacer. No perdimos el tiempo, nunca
pensé realmente, que una relación así, entre dos mujeres, fuera tan
reconfortante y excitante, como mujer, cada una se conoce perfectamente, por
ello, sabes exactamente cuales son los lugares que puedes disfrutar y hacer
disfrutar. Nos besábamos, nos tocábamos, nuestros pechos los juntábamos, nos los
comíamos, nos disfrutábamos explorando cada rincón de nuestros cuerpos; nos
enredamos en un fantástico 69, devorándonos cada una y a sus anchas nuestros
sexos, cada rincón, todo lo que podíamos, terminando una y otra vez. Al final y
como broche de oro, juntamos nuestras panochas, nuestros labios vaginales por
fin se conocían, por fin se disfrutaban, nos abrazábamos y nos besábamos
queriéndonos comer y tratándonos de hacer un solo cuerpo, terminando así una y
otra vez.


Mas tarde, también ella se fue, me levante y así desnuda como
estaba, me acerque al espejo que tenemos en el baño, dándome cuenta que,
nuevamente, me habían dejado marcada del cuello y de mis pechos, tenía
chupetones por todos lados. Mis padres ya no me dicen nada, creo que se cansaron
de decirme que se ve mal. Mi papá, cuando tomaba, no me bajaba de puta, eso ya
cambio ahora que tengo a mi beba, se ha puesto de lo mas cariñoso conmigo y mi
hija.


En fin, me cambie y me fui a mi cuarto tras pasar por donde
estaban los chicos. Apenas había entrado y cerrado la puerta, cuando sin aviso
la abrieron de nuevo. Ya me encontraba al centro de la habitación, volteo para
ver quien es y veo que es Pepo, al parecer me venía siguiendo y yo no me di
cuenta. Nos quedamos viendo sin decir ninguna palabra, solo con mirarnos sabía
lo que iba a pasar. El volteó hacia la puerta y la cerro con seguro. Al hacer
eso, mi raja se humedeció inmediatamente y mis pezones se me endurecieron, me
excite de inmediato, las sesiones de sexo de hacía unos momentos no hicieron
mella en ellas, ni en mi, querían mas. Desde mi habitación se podía oír la
platica de mi otro hermano con mis primos y unos amigos que habían llegado. Me
excite aún mas, me dio mucho morbo saber que a unos pasos de la habitación de mi
padres y a escasos metros de mi hermano mayor, mis primos y algunos amigos,
fuéramos a coger Pepo y yo.


Me tumbe en mi cama y me baje los pantalones junto con los
calzones hasta los tobillos. Deje mi panocha desnuda ante los ojos de mi
queridísimo hermano. Me la vio, se acerco hacia mi y sin quitarle la vista de
encima, se bajo también los pantalones, su verga, nada despreciable por cierto,
salto enhiesta frente a mis ojos y sin decir palabra, se tumbo sobre mi y de un
solo golpe me la metió. Pero ya se imaginaran que con los pantalones en los
tobillos es algo incomodo, así que con el dolor de mi corazón le dije que se
pusiera de pie, lógicamente, me la tuvo que sacar, me pare y en vez de quitarme
la ropa, la calentura hizo que se me atrofiara el cerebro, a brinquitos me
acerque a mi peinador, donde apoye mis manos y le dije que me cogiera así de
empinada, lo hizo.


Al sentir que me penetro nuevamente con su verga, cerré mis
ojos y me tuve que morder los labios nuevamente para no gritar. He de decirles,
que me costo mucho trabajo contenerme y no poder gritar ni gemir como
normalmente lo hago, por temor a ser escuchados. Se la apretaba con fuerza para
sentir por dentro como me rozaba, le pedí que lo hiciera mas rápido y mas
fuerte, creo que con mis gemidos y de la forma en que me movía, aunado con las
palabras que utilice para decírselo, fue mucho para el pobre, porque como a las
tres metidas, se vació dentro de mi y vaya que se vació, sentía parte de su
leche y mis jugos, escurrir por mis piernas. Me la iba a sacar, pero no lo deje,
quise seguir sintiéndolo por unos segundos mas dentro de mi, hasta que su verga
perdió su dureza y se escurrió por si sola, aprovechando en esos segundos, el
meterme mano a mis tetas y estármelas sobando deliciosamente. Sin decir palabra,
nos besamos y nos volvimos a subir los pantalones. Antes de irse, me saco las
tetas y las estuvo chupando considerablemente, dejándome el también, varios
chupetones en el cuello y las tetas.


Así me dormí, con el semen de mi hermano dentro de mi,
realmente jamás pensé quedar embarazada tan rápido ni tan deliciosamente, además
que con la calentura, hasta el condón se nos olvido. Que pensándolo bien, aunque
me hubiera acordado, posiblemente de todos modos nunca lo hubiera utilizado.


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Relato: Mi Embarazo
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